
Sharanagati: la entrega espiritual en las enseñanzas de Master Choa Kok Sui
Dr Alexis Lima Suárez
Hay un momento en el camino espiritual en el que comprendemos que no todo se consigue haciendo más.
Podemos meditar más.
Podemos estudiar más.
Podemos trabajar sobre nosotros mismos.
Podemos purificar nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras acciones.
Y, sin embargo, llega un punto en el que el alma necesita aprender algo diferente:
entregarse.
Esta entrega espiritual recibe en sánscrito el nombre de Sharanagati.
Sharanagati puede entenderse como rendición, refugio o entrega a lo Divino. Pero no se trata de una rendición nacida de la debilidad. Tampoco significa renunciar a nuestra voluntad, dejar de actuar o esperar pasivamente a que las cosas sucedan.
Es una entrega consciente.
Es hacer nuestra parte con sinceridad, disciplina y amor y, después, colocar el resultado en manos de una Sabiduría mayor.
Dentro del camino espiritual enseñado por Master Choa Kok Sui, esta actitud adquiere una profundidad especial.
Porque cuanto más intenta el discípulo convertirse en un instrumento de Luz, más necesita aprender a reconocer que la verdadera fuente no es el pequeño yo.
Del esfuerzo personal a la entrega espiritual
En las primeras etapas del desarrollo interior solemos pensar:
“Yo tengo que hacerlo.”
Yo tengo que conseguirlo.
Yo tengo que resolverlo.
Yo tengo que controlar la situación.
Yo tengo que saber cuál es el siguiente paso.
El esfuerzo personal es necesario.
La disciplina es necesaria.
La práctica espiritual es necesaria.
Pero llega un momento en el que el exceso de control puede convertirse en un obstáculo.
Sharanagati nos invita a transformar interiormente ese “yo tengo que hacerlo todo” en:
“Haré lo mejor que pueda y permitiré que la Voluntad Divina actúe a través de mí.”
Entonces algo comienza a cambiar.
El esfuerzo continúa, pero disminuye la tensión.
Seguimos actuando, pero dejamos de aferrarnos.
Seguimos teniendo una intención, pero permitimos que exista una posibilidad superior a la que nuestra mente había imaginado.
Convertirse en un canal
Una de las imágenes más hermosas dentro del trabajo energético es la del canal.
El practicante no necesita considerarse la fuente de la energía, de la sabiduría o de la bendición.
Puede aprender a ser un instrumento.
Un canal limpio.
Un canal humilde.
Un canal receptivo.
Desde esta perspectiva, Sharanagati podría entenderse como el momento en el que dejamos de decir:
“Que ocurra lo que yo quiero.”
Y empezamos a decir:
“Que pueda ser un instrumento para aquello que contribuya al mayor bien.”
Esta actitud cambia profundamente la cualidad de nuestra práctica.
La espiritualidad deja de girar únicamente alrededor de nuestros deseos personales y comienza a convertirse en servicio.
Humildad y receptividad
La humildad espiritual no significa pensar que somos pequeños o indignos.
Significa reconocer correctamente nuestra posición dentro de algo mucho mayor.
Podemos imaginar un recipiente.
Si el recipiente está completamente lleno de sí mismo, no puede recibir nada nuevo.
Pero cuando existe espacio interior, puede recibir.
De forma similar, cuando disminuimos el orgullo, la rigidez y la necesidad de tener siempre razón, nos volvemos más receptivos.
Receptivos a la enseñanza.
Receptivos a la intuición.
Receptivos a la gracia.
Receptivos a una comprensión más elevada.
Sharanagati abre ese espacio.
No porque abandonemos nuestro discernimiento, sino porque dejamos de considerar nuestra percepción limitada como la única posibilidad existente.
Sharanagati y los chakras superiores
Desde la perspectiva energética de Pranic Healing, podemos contemplar Sharanagati como una práctica relacionada simbólicamente con la apertura del corazón y la orientación de la conciencia hacia dimensiones espirituales superiores.
El chakra del corazón nos recuerda la compasión, el amor y la capacidad de bendecir.
El chakra de la corona está asociado, dentro de este sistema espiritual, con la conciencia espiritual y la conexión con lo Divino.
Cuando meditamos, oramos o bendecimos desde una actitud de entrega, podemos imaginar que nuestra conciencia deja de estar encerrada únicamente en las preocupaciones del plexo solar y comienza a elevarse.
De la ansiedad a la confianza.
Del deseo compulsivo a la apertura.
Del control a la cooperación con lo Divino.
No necesitamos forzar ninguna experiencia.
Simplemente podemos disponernos interiormente a recibir.
“Que se haga la Voluntad Divina”
Una de las formas más sencillas de comprender Sharanagati es a través de una oración interior:
“Que se haga la Voluntad Divina.”
Estas palabras pueden parecer sencillas.
Pero vivirlas profundamente requiere una enorme confianza.
Porque muchas veces decimos que queremos orientación espiritual cuando, en realidad, deseamos que la vida confirme exactamente aquello que ya hemos decidido.
La verdadera entrega comienza cuando podemos decir:
“Esto es lo que deseo, pero estoy abierto a algo mejor.”
“Esta es mi petición, pero acepto que exista una sabiduría que yo todavía no puedo ver.”
“Haré mi parte, pero no necesito controlar cada detalle del resultado.”
Ahí comienza Sharanagati.
Sharanagati después de la Meditación en Corazones Gemelos
La Meditación en Corazones Gemelos puede ser un momento especialmente hermoso para cultivar esta actitud.
Después de bendecir la Tierra con amor, bondad, paz y buena voluntad, permanece unos instantes en silencio.
Observa la quietud.
No pidas inmediatamente.
No analices.
No intentes producir ninguna experiencia.
Simplemente permanece.
Y en ese silencio puedes ofrecer interiormente aquello que pesa en tu corazón.
Una preocupación.
Una relación.
Una decisión.
Un proyecto.
Una situación que no puedes controlar.
Puedes imaginar que la sostienes entre tus manos y decir mentalmente:
“Señor, Dios, Fuente Divina, pongo esta situación ante Ti.”
“Guíame para hacer correctamente mi parte.”
“Purifica en mí aquello que necesite ser purificado.”
“Permíteme reconocer aquello que todavía no puedo ver.”
“Que se manifieste lo que sea para el mayor bien.”
Después, suelta.
Por unos instantes, no hagas nada.
Solo permanece en la presencia.
Bendecir en lugar de preocuparse
Muchas veces confundimos preocupación con amor.
Pensamos que si dejamos de preocuparnos por alguien significa que nos importa menos.
Pero podemos aprender otra manera.
Podemos sustituir gradualmente la preocupación por la bendición.
Cuando no puedas solucionar la vida de una persona que amas, bendícela.
Cuando no sepas cómo terminará una situación, bendícela.
Cuando estés esperando una respuesta, bendice a todas las personas implicadas.
Cuando exista conflicto, pide que todos sean bendecidos con claridad, amor, comprensión y discernimiento.
Y después entrega.
Esto no significa evitar las acciones necesarias.
Significa dejar de alimentar energéticamente una situación únicamente con miedo, angustia o pensamientos repetitivos.
Una práctica de Sharanagati
Puedes realizar esta sencilla práctica al finalizar el día.
Cierra los ojos.
Respira suavemente varias veces.
Lleva tu atención al corazón.
Recuerda la Presencia Divina según tu propia tradición o comprensión espiritual.
Después piensa en aquello que actualmente intentas controlar.
Obsérvalo sin juzgarte.
Ahora repite lentamente:
“Reconozco aquello que está en mis manos y aquello que no lo está.”
Respira.
“Haré mi parte con inteligencia, amor y voluntad.”
Respira nuevamente.
“Entrego los resultados.”
Y finalmente:
“Que sea un instrumento de la Voluntad Divina.
Que mis pensamientos sean purificados.
Que mis emociones sean purificadas.
Que mis acciones sean guiadas.
Que prevalezca el mayor bien.”
Permanece unos minutos en silencio.
No busques una respuesta.
Permite simplemente que haya espacio.
La relación con el Maestro Espiritual
En muchas tradiciones esotéricas, el Maestro espiritual no busca que el discípulo abandone su discernimiento.
Su función es ayudarlo a despertar.
El verdadero aprendizaje consiste en practicar las enseñanzas, observar sus efectos, purificar el carácter y desarrollar progresivamente una mayor conciencia.
Por eso, la entrega al Maestro no debe entenderse como dependencia personal.
Puede comprenderse como receptividad a la enseñanza y gratitud hacia el canal a través del cual esa enseñanza llegó hasta nosotros.
Honrar a Master Choa Kok Sui significa también intentar vivir aquello que enseñó:
meditar,
servir,
purificarnos,
desarrollar las virtudes,
bendecir,
practicar,
y convertir el conocimiento espiritual en transformación real.
La mejor expresión de gratitud hacia una enseñanza espiritual es vivirla.
Entregar no significa abandonar
Sharanagati nunca debería convertirse en una excusa para no actuar.
Si debemos tomar una decisión, la tomamos.
Si debemos pedir ayuda, la pedimos.
Si debemos establecer un límite, lo establecemos.
Si hay un problema de salud, acudimos al profesional sanitario adecuado.
Si podemos corregir algo, actuamos.
La entrega comienza después de haber reconocido responsablemente nuestra parte.
Podríamos resumirlo de esta manera:
Haz todo lo que puedas hacer.
Hazlo con amor.
Hazlo con inteligencia.
Hazlo con desapego.
Bendice.
Y entrega los resultados.
El silencio después de la entrega
Quizá uno de los aspectos más profundos de Sharanagati aparece después de pronunciar nuestras oraciones.
El silencio.
No pedir más.
No negociar.
No decirle a Dios exactamente cómo debe resolver nuestra vida.
Solo permanecer.
Confiar.
Escuchar.
Tal vez la respuesta llegue como una intuición.
Tal vez llegue a través de otra persona.
Tal vez aparezca como una oportunidad inesperada.
Tal vez la respuesta sea esperar.
O quizá descubramos que aquello que deseábamos no era realmente aquello que necesitábamos.
La entrega nos permite permanecer disponibles para todas esas posibilidades.
Una oración de Sharanagati
Dios Supremo,
Fuente de toda Luz, Amor y Poder,
me entrego a Tu guía.
Ayúdame a reconocer con claridad aquello que debo hacer
y dame la fuerza para hacerlo correctamente.
Purifica mis pensamientos,
purifica mis emociones,
purifica mis intenciones.
Libérame del apego a los resultados,
del miedo y de la necesidad de controlarlo todo.
Hazme receptivo a Tu Luz,
a Tu Amor
y a Tu Voluntad.
Que pueda convertirme en un instrumento de bendición,
sanación, servicio y paz.
Con humildad, gratitud y confianza,
entrego aquello que no puedo controlar.
Que se manifieste el mayor bien.
Con gracias y en plena fe.
Así sea.
Sharanagati: confiar después de haber hecho nuestra parte
El camino espiritual contiene una paradoja.
Necesitamos desarrollar una voluntad fuerte…
para después aprender a entregarla.
Necesitamos desarrollar inteligencia…
para reconocer que nuestra comprensión es limitada.
Necesitamos desarrollar poder…
para aprender a utilizarlo con humildad.
Y necesitamos aprender a actuar…
para descubrir finalmente cuándo debemos soltar.
Sharanagati es ese movimiento interior.
No es desaparecer.
No es rendirse ante la vida.
Es rendir el pequeño yo ante algo mayor.
Hacer nuestra parte.
Purificarnos.
Servir.
Bendecir.
Confiar.
Y después permitir que la Gracia haga aquello que nosotros no podemos hacer.
A veces, el acto espiritual más poderoso no consiste en añadir algo más.
Consiste simplemente en abrir las manos…
y entregar.