Las cinco virtudes de Arhatic Yoga aplicadas a la vida cotidiana

Las cinco virtudes de Arhatic Yoga aplicadas a la vida cotidiana

Dr.  Alexis Lima Suárez

Podemos meditar todos los días.

Estudiar chakras.

Realizar respiraciones.

Aprender técnicas avanzadas.

Pero existe una pregunta inevitable:

¿En qué tipo de persona nos estamos convirtiéndonos?

Master Choa Kok Sui concedió enorme importancia a la construcción del carácter.

Dentro de Arhatic Yoga, la purificación interior incluye cinco grandes virtudes:

Bondad amorosa y no herir. Generosidad y no robar. Percepción precisa/honestidad y no falsedad. Moderación y no excesos. Constancia de propósito y esfuerzo y no pereza.

Cada virtud posee dos movimientos.

Uno yang y otro yin.

Hay que practicar bondad. No basta con no hacer daño.

Hay que desarrollar generosidad. No basta con no robar.

Debemos intentar percibir y expresar correctamente. No basta con evitar mentiras.

Necesitamos autocontrol. No basta con evitar excesos.

Y necesitamos constancia. No basta con tener buenas intenciones.

La espiritualidad se comprueba en circunstancias ordinarias

Es fácil sentir paz durante una meditación.

El desafío comienza cuando alguien nos contradice. Cuando estamos cansados. Cuando podemos beneficiarnos de algo injustamente. Cuando nadie nos está observando. Cuando necesitamos trabajar y no tenemos ganas.

Ahí aparecen las virtudes.

Repetición hasta convertirlo en carácter

Las enseñanzas de MCKS enfatizan que los pensamientos positivos repetidos deben transformarse en acciones y que las acciones repetidas terminan formando virtudes.

Por eso el carácter no se construye mediante una sola decisión heroica.

Se construye mediante cientos de pequeñas decisiones.

La verdadera iniciación ocurre cada día

Podemos estudiar las cinco virtudes como conceptos.

Pero su valor aparece cuando las convertimos en preguntas diarias:

¿Estoy siendo dañino?

¿Estoy tomando algo que no me corresponde?

¿Estoy viendo la situación objetivamente?

¿Estoy cayendo en exceso?

¿Estoy haciendo lo que sé que debo hacer?

Para recordar

El crecimiento espiritual se vuelve visible cuando las enseñanzas comienzan a modificar nuestra conducta.

Cuando pensamos en no causar daño solemos imaginar actos físicos.

No golpear.

No agredir.

No destruir.

Pero Master Choa Kok Sui amplía mucho más esta virtud.

Dentro de sus enseñanzas, bondad amorosa y no-injuria se aplican a tres niveles:

acción, palabra y pensamiento.

Podemos herir sin tocar

Una palabra puede permanecer durante años en la memoria de alguien.

Humillar.

Ridiculizar.

Difamar.

Despreciar.

Criticar constantemente.

Todo eso también puede producir daño.

Y existe todavía un nivel más sutil:

la hostilidad mental constante.

Podemos no decir nada y, sin embargo, dedicar horas a alimentar odio, envidia o deseos de perjudicar.

La primera virtud invita por tanto a observar no solamente nuestras manos.

También nuestra boca y nuestra mente.

Bondad no significa pasividad

Existe un error frecuente.

Ser bondadoso no significa aceptar abusos.

Podemos defendernos.

Corregir.

Aplicar consecuencias.

Establecer límites.

La cuestión está en intentar hacerlo con la mínima crueldad innecesaria.

Un médico puede realizar una intervención dolorosa para ayudar.

Un padre puede establecer límites.

Un responsable puede corregir un comportamiento.

No causar daño no significa eliminar todo malestar.

Significa reducir el daño innecesario y actuar desde una intención correcta.

La parte activa

La virtud no termina con:

«No voy a hacer daño.»

También pregunta:

«¿Qué bien puedo hacer?»

Ayudar.

Escuchar.

Animar.

Enseñar.

Bendecir.

Ser amable cuando sería fácil ser indiferente.

Según las enseñanzas de MCKS, la virtud necesita ambos movimientos: evitar el daño y cultivar activamente la bondad.

Práctica diaria

Antes de dormir podemos preguntarnos:

¿A quién ayudé hoy?

¿A quién dañé con mis palabras?

¿Qué podría haber hecho de manera más compasiva?

No para culpabilizarnos.

Para aprender.

Para recordar

La bondad no es debilidad. Es la capacidad de utilizar nuestra fuerza sin convertirla innecesariamente en sufrimiento para otros.

Generosidad y no robar: mucho más que dar dinero

Cuando escuchamos «no robar» pensamos inmediatamente en dinero u objetos.

Pero Master Choa Kok Sui amplía esta virtud considerablemente.

Generosidad y no robar pueden aplicarse a bienes materiales, pero también al tiempo, afecto, conocimiento, reconocimiento y mérito de otras personas.

Podemos apropiarnos de cosas que no se guardan en una caja fuerte

Imagine que alguien desarrolla una idea y otra persona se atribuye públicamente el mérito.

No ha robado dinero.

Pero ha tomado algo que no le pertenecía: reconocimiento.

También podemos apropiarnos del trabajo intelectual de otros.

Utilizar constantemente el tiempo ajeno sin consideración.

Recibir apoyo sin estar nunca disponibles para ofrecerlo.

La virtud comienza a adquirir entonces una dimensión mucho más amplia.

Generosidad tampoco es únicamente dinero

Podemos ser generosos con:

nuestro conocimiento, nuestra atención, nuestro tiempo, nuestro apoyo, nuestra experiencia, nuestro afecto.

Hay personas con muy pocos recursos económicos que poseen un corazón extraordinariamente generoso.

Y personas con abundancia material incapaces de compartir nada.

Dar inteligentemente

Pero tampoco debemos confundir generosidad con ausencia de discernimiento.

Dar continuamente a alguien de una manera que refuerza una conducta destructiva puede no ser la ayuda que esa persona realmente necesita.

La generosidad madura pregunta:

«¿Qué puedo dar que realmente contribuya al bienestar de esta persona?»

A veces será dinero.

Otras veces conocimiento.

Acompañamiento.

Una oportunidad.

O incluso un límite.

La circulación

Dentro de la filosofía espiritual de MCKS encontramos repetidamente la importancia del servicio y de compartir recursos.

La generosidad rompe una idea profundamente arraigada:

«Si doy, tendré menos.»

Pero muchas cosas aumentan precisamente al compartirlas.

Conocimiento.

Amor.

Cooperación.

Confianza.

Para recordar

No robar significa respetar aquello que pertenece a otros. Ser generoso significa preguntarnos qué parte de aquello que poseemos puede convertirse en bienestar para alguien más.

La virtud necesita ambos movimientos.

Honestidad y no mentir: aprender primero a no engañarnos a nosotros mismos

Podemos mentir a otras personas.

Pero existe una forma de falsedad todavía más difícil de detectar: mentirnos a nosotros mismos.

Master Choa Kok Sui desarrolla esta virtud no solamente como «decir la verdad», sino también mediante conceptos como percepción precisa, expresión correcta, objetividad, auto-honestidad y discernimiento.

Esto transforma completamente su significado.

Primero debemos ver correctamente

Antes de expresar la verdad necesitamos intentar percibirla.

Pero nuestra percepción está condicionada por: miedo, deseo, prejuicios, orgullo, expectativas, experiencias anteriores.

Podemos estar completamente convencidos de algo y estar equivocados.

Por eso la honestidad necesita humildad intelectual.

«Esto es lo que creo.»

no siempre equivale a:

«Esto es objetivamente lo que ocurrió.»

La verdad también necesita inteligencia

Ser honesto no significa utilizar la verdad como arma.

Podemos decir:

«Yo solamente soy sincero»

mientras humillamos innecesariamente a otra persona.

MCKS habla de expresión correcta.

No solo exactitud.

También oportunidad, intención y forma.

Podemos corregir sin destruir.

Autoengaño espiritual

Esta virtud resulta especialmente importante en caminos espirituales.

Podemos convencernos de que una decisión proviene de «intuición» cuando en realidad responde a deseo.

Interpretar cualquier coincidencia como señal.

Creer que somos más evolucionados porque hemos realizado muchos cursos.

El discernimiento protege al practicante de su propia necesidad de creer.

Una pregunta incómoda

Cuando defendemos con enorme intensidad una idea podemos preguntarnos:

«¿Qué evidencia necesitaría para aceptar que estoy equivocado?»

Si la respuesta es «ninguna», probablemente ya no estamos investigando.

Estamos defendiendo identidad.

Para recordar

Honestidad no es únicamente no mentir a otros. Es desarrollar suficiente objetividad para reconocer cuándo nuestra propia mente está intentando engañarnos.

Quizás esta sea una de las virtudes más exigentes de todas.

Constancia y no pereza: el poder espiritual de hacer lo que dijimos que haríamos

La inspiración es agradable.

La disciplina transforma.

Muchas personas comienzan prácticas espirituales con entusiasmo.

Meditan tres días.

Compran libros.

Asisten a cursos.

Hacen grandes planes.

Después llega una semana complicada.

Y todo desaparece.

Master Choa Kok Sui incluye entre las cinco virtudes constancia de propósito y esfuerzo y no pereza, aplicada a la práctica espiritual, estudio, servicio y responsabilidades cotidianas.

La diferencia entre intención y voluntad

Decir:

«Quiero meditar todos los días»

es intención.

Sentarnos a meditar cuando estamos cansados es voluntad.

El desarrollo espiritual necesita ambas.

La emoción inicial puede ponernos en marcha.

Pero solo la constancia nos permite avanzar durante años.

Pereza no significa descansar

Este matiz es importante.

Descansar no es pereza.

Dormir cuando necesitamos dormir.

Recuperarnos.

Tomarnos vacaciones.

Todo eso puede ser necesario.

La pereza comienza cuando sabemos qué debemos hacer, tenemos capacidad razonable para hacerlo y, sin embargo, lo postergamos repetidamente por falta de disciplina.

Pequeño pero constante

Muchas personas diseñan rutinas imposibles.

Dos horas diarias.

Cinco prácticas.

Lecturas.

Ejercicios.

Después abandonan todo.

A menudo funciona mejor:

menos, pero sostenido.

Veinte minutos practicados durante años pueden transformar mucho más que un retiro extraordinario seguido de seis meses sin práctica.

Constancia también fuera de la espiritualidad

Esta virtud no se limita a meditar.

Cumplir compromisos.

Terminar proyectos.

Atender responsabilidades familiares.

Estudiar.

Trabajar.

Servir.

Dentro de las enseñanzas de Arhatic Yoga, la espiritualidad no debe alejarnos de nuestras obligaciones ordinarias.

Para recordar

Nuestra vida cambia menos por aquello que hacemos excepcionalmente y mucho más por aquello que repetimos.

La constancia convierte una intención en hábito.

El hábito, sostenido suficientemente, termina convirtiéndose en carácter.

Moderación y no excesos: espiritualidad también significa saber detenerse

Vivimos en una cultura donde fácilmente asumimos:

si algo es bueno, más debe ser mejor.

Más trabajo.

Más ejercicio.

Más comida especial.

Más práctica.

Más cursos.

Más experiencias.

Pero Master Choa Kok Sui incluye entre las cinco virtudes una cualidad que funciona como regulador de todas las demás:

moderación y no excesos.

Incluso algo bueno puede desequilibrarnos

Trabajar es necesario.

Trabajar sin descanso puede destruir nuestra salud.

Meditar puede ser beneficioso.

Utilizar la meditación para escapar permanentemente de responsabilidades puede convertirse en desequilibrio.

Comer es necesario.

El exceso sostenido puede perjudicarnos.

La virtud de la moderación enseña una palabra sencilla:

suficiente.

Autocontrol sin represión

Moderación no significa vivir sin placer.

Significa poder disfrutar sin convertirnos en esclavos de aquello que disfrutamos.

La pregunta podría ser:

«¿Puedo elegir detenerme?»

Si la respuesta es no, quizás ya no estamos utilizando algo.

Quizás eso nos está utilizando a nosotros.

MCKS aplica esta virtud a ámbitos cotidianos como trabajo, recreación, comida, bebida, descanso y sexualidad.

También existe exceso espiritual

Podemos realizar tantas actividades espirituales que descuidemos: familia, trabajo, cuerpo, economía, descanso.

Eso no necesariamente representa evolución.

Puede representar falta de equilibrio.

Un camino espiritual integral necesita funcionar dentro de la vida.

No únicamente durante meditaciones.

El punto medio no siempre es matemático

Moderación tampoco significa hacer siempre exactamente el 50 %.

Hay momentos de trabajo intenso.

Momentos de descanso.

Periodos de retiro.

Etapas de enorme actividad.

Lo importante es conservar capacidad de regulación.

Para recordar

La moderación es la capacidad de disfrutar, trabajar, amar, descansar y practicar sin perder el dominio de nosotros mismos.

A veces la verdadera fuerza consiste en hacer.

Y otras veces en reconocer:

«Ya es suficiente.»